ías después de las lluvias y el granizo atípico, montañas de basura y escombro evidencian la incapacidad operativa del Ayuntamiento. Si el municipio colapsa en abril, ¿qué nos espera en la temporada alta de huracanes?
El clima extremo del fin de semana y principios de esta semana dejó una lección que el gobierno municipal de La Paz parece no querer asimilar. Luego de las fuertes lluvias y la caída de granizo, el agua cedió, pero en su lugar dejó un paisaje de desolación urbana: calles cubiertas de lodo, coladeras bloqueadas por escombros y esquinas convertidas en basureros improvisados. Hoy, a mitad de semana, la queja ciudadana es unánime: los camiones de Servicios Públicos brillan por su ausencia.
Días atrás, en El Rey Necense analizamos la justa necesidad de la «corresponsabilidad vecinal». Es cierto, si el ciudadano tira basura a la calle, el drenaje colapsa. Pero el pacto cívico funciona en dos vías, y en la fase de recolección y limpieza post-tormenta, la administración de la alcaldesa Martha Guerrero está reprobando de forma rotunda.
La inoperancia al descubierto
Las denuncias fotográficas que saturan hoy los grupos vecinales de La Paz muestran una realidad innegable: el municipio no tiene la capacidad operativa, ni el parque vehicular suficiente, para hacer frente a una contingencia climática regular.
La crítica institucional es directa. Si el Departamento de Limpia y Servicios Públicos tarda casi una semana en recoger los rezagos de una tormenta atípica de abril, el panorama para los meses de julio y agosto —temporada alta de ciclones y lluvias torrenciales— es catastrófico. No se trata de barrer por estética; el lodo estancado y la basura pudriéndose bajo el sol de 35 grados que azotó ayer a la región, son una bomba de tiempo para la salud pública.
Menos excusas, más camiones
El gobierno local no puede escudarse permanentemente en el argumento de los «recursos limitados». Gestionar la limpieza de la vía pública es la obligación más básica de cualquier Ayuntamiento.
Los vecinos que hoy tienen que saltar charcos de lodo infectado para llevar a sus hijos a la escuela exigen menos discursos justificativos y más camiones de recolección en las calles. La prevención de las inundaciones del mañana depende de la basura que el municipio sea capaz de recoger hoy.
Dato Necense: La acumulación de lodo y basura húmeda en las calles expuesta al calor acelera la proliferación de mosquitos y bacterias en menos de 48 horas, aumentando exponencialmente el riesgo de infecciones gastrointestinales y enfermedades respiratorias por el polvo contaminado una vez que se seca.