El eterno lago del Metro La Paz: Cuando una tormenta basta para paralizar la zona oriente.

Las fuertes lluvias de los últimos días volvieron a colapsar los accesos al paradero y la carretera México-Texcoco. La crisis anual abre la pregunta: ¿Están rebasados los cárcamos de bombeo o simplemente carecen del mantenimiento preventivo?

Hay tradiciones anuales en Los Reyes La Paz que los ciudadanos preferirían no tener. Una de ellas, puntual en cada temporada de huracanes, es la transformación de la carretera federal México-Texcoco y los accesos al Metro La Paz en un auténtico lago urbano. Con las recientes tormentas que azotaron el municipio durante el fin de semana, miles de pacenses volvieron a vivir el calvario de intentar llegar a sus trabajos o regresar a casa navegando entre el caos vehicular y el agua estancada.

A través de foros vecinales y redes sociales, los usuarios documentaron en tiempo real cómo los encharcamientos severos paralizaron el flujo del transporte público, obligando a cientos de personas a caminar entre el agua turbia o pagar tarifas excesivas para sortear el desastre.

El cuello de botella hidráulico

Desde la mesa de análisis de El Rey Necense, es indispensable ir más allá del reporte del clima. Las inundaciones crónicas en este punto neurálgico del Estado de México exponen una falla estructural que las administraciones heredan año tras año sin ofrecer una solución de fondo.

La pregunta obligada para el Organismo Público Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OPDAPAS) es técnica y directa: ¿Cuál es el estatus real de los cárcamos de bombeo en la zona limítrofe? Si las bombas funcionan a su máxima capacidad y aún así el agua no desaloja, estamos ante una red hidráulica obsoleta que requiere inversión inmediata. Pero si el problema es que los cárcamos se tapan con basura o sufren de inoperancia mecánica en el momento crítico, entonces estamos frente a una grave falta de mantenimiento preventivo.

Planear para no reaccionar

Atender la emergencia con camiones vactor horas después de que el tráfico colapsó es administrar la crisis, no gobernar la infraestructura. El municipio de La Paz, siendo la puerta de entrada para millones de mexiquenses hacia la capital, no puede permitirse que su nodo de movilidad más importante colapse con cada tormenta.

Los ciudadanos exigen y merecen un plan maestro pluvial a largo plazo. Es imperativo que las autoridades locales y estatales dejen de ver las inundaciones en el Metro La Paz como una fatalidad inevitable del clima y asuman la responsabilidad de modernizar el drenaje profundo de la región. Mientras eso no suceda, el asfalto pacense seguirá naufragando cada verano.
El «Dato Pacense» (Para el remate de la nota):

Dato Pacense: Expertos en movilidad urbana calculan que un encharcamiento severo en un nodo de transferencia masiva como el Metro La Paz puede retrasar hasta en 90 minutos el tiempo de traslado promedio de un ciudadano, impactando directamente en la productividad económica y el bienestar familiar de la zona oriente.

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