El reciente procesamiento de presuntos extorsionadores vinculados a la invasión de predios en La Paz y Ecatepec revela una realidad incómoda: el verdadero terror de la periferia no siempre hace ruido, a veces llega con un cerco de alambre y amenazas.
Los informes de seguridad gubernamentales suelen estar diseñados para tranquilizar. Las autoridades estatales y municipales presumen constantemente la reducción de delitos de «alto impacto» y el despliegue de patrullas en las avenidas principales. Sin embargo, el reciente golpe a grupos de choque dedicados a la invasión de predios y la extorsión en los municipios de Los Reyes La Paz y Ecatepec nos obliga a mirar hacia las zonas donde la estadística oficial no llega.
Para El Rey Necense, la captura y procesamiento de estos presuntos extorsionadores no es un caso aislado, sino la punta de un iceberg que amenaza el patrimonio y la tranquilidad de las familias más vulnerables del oriente mexiquense.
El modus operandi: Extorsión por metro cuadrado
El despojo de tierras es el «cáncer silencioso» de nuestra región. A diferencia de un asalto a mano armada en el transporte público, la mafia inmobiliaria clandestina opera con una planeación escalofriante. Utilizan grupos de choque para amedrentar a los dueños legítimos o a posesionarios de terrenos irregulares en las zonas cerriles, exigiendo «cuotas de protección» o, en el peor de los casos, expulsándolos de sus hogares bajo amenaza de muerte.
Estos grupos criminales han encontrado en el crecimiento desordenado de La Paz un negocio multimillonario. Lotean, revenden y cobran derecho de piso a familias que, ante la crisis económica, buscan un pedazo de tierra donde levantar cuatro paredes de tabique. Es un secuestro territorial que desmiente cualquier «cifra alegre» de seguridad.
El vacío institucional
La pregunta editorial es obligada: ¿Cómo opera una red de despojo e invasión de predios sin que ninguna autoridad de desarrollo urbano o de seguridad pública municipal se dé cuenta? La instalación de cercas, la llegada de camiones con material de construcción y el movimiento de grupos de choque no son actos invisibles.
Aplaudimos que la Fiscalía actúe contra estas células, pero el Ayuntamiento de La Paz tiene una responsabilidad ineludible en la prevención. Mientras el gobierno local no ponga orden en el uso de suelo y no brinde certeza jurídica a los asentamientos, las mafias seguirán actuando como los verdaderos dueños de la periferia. La seguridad no solo es que no te roben la cartera; es tener la certeza de que nadie te va a robar tu casa mientras trabajas.
Dato Necense: Especialistas en derecho urbano advierten que los grupos de despojo en el Estado de México suelen atacar propiedades intestadas, predios ejidales o terrenos de familias de la tercera edad, aprovechando el costoso y burocrático proceso legal que implica defender la tierra en los tribunales agrarios o civiles.