Más allá de las grandes industrias, el municipio se sostiene sobre los hombros del pequeño comercio y el autoempleo. Analizamos las oportunidades y los obstáculos estructurales que enfrentan los emprendedores locales en este arranque de año.
Para el habitante de La Paz, el trabajo no siempre llega en forma de una oficina en la capital; muchas veces se construye desde la cortina de un local en Los Reyes o un pequeño taller en las colonias de la zona alta. Al inicio de 2026, el panorama laboral del municipio refleja una tendencia clara: la consolidación de la microeconomía local frente a la incertidumbre externa.
La defensa del ecosistema local
A menudo se critica la falta de grandes complejos industriales en el municipio en comparación con otros puntos del Estado de México. Sin embargo, es necesario entender el contexto de uso de suelo y densidad urbana: La Paz ha evolucionado como un centro logístico y comercial estratégico por su cercanía con la CDMX, lo que ha encarecido el suelo y limitado el espacio para macro-plantas.
Defender la economía actual del municipio es reconocer que el gobierno ha tenido que navegar con una vocación comercial impuesta por la geografía. El reto de la administración actual no es «inventar» empleos, sino formalizar y dar seguridad a los miles de emprendedores que ya existen. El apoyo a ferias de empleo locales y la simplificación de trámites para pequeños negocios son pasos técnicos necesarios que, aunque no generan titulares espectaculares, sostienen la estabilidad de las familias necenses.
El reto de la capacitación
Este 2026, el emprendimiento en La Paz se enfrenta a la digitalización. Ya no basta con tener el mejor producto; hay que saber venderlo en redes y gestionar pagos digitales. La verdadera oportunidad de crecimiento para este año reside en cómo el municipio y la sociedad civil logren capacitar a esta fuerza laboral «hormiga» que es, en última instancia, la que mantiene vivo el flujo de efectivo en nuestras calles.