De la rosca al tamal: La microeconomía que sostiene a los barrios de La Paz.

Tras la celebración de los Reyes Magos, el municipio se prepara para la festividad de la Candelaria. Analizamos el impacto económico de esta tradición que inyecta vitalidad a los mercados locales y genera empleos temporales en cada esquina.

Para muchos, sacar el «muñequito» en la Rosca de Reyes es una anécdota divertida; para la economía de los barrios de La Paz, es el motor que mantiene encendidas las vaporeras durante las próximas dos semanas. Este 19 de enero, la producción de tamales y el comercio de insumos en los tianguis de la cabecera municipal y las colonias periféricas comienza su curva más alta de ventas del año.

La red de suministro local

Aunque se suele ver como una actividad informal, la elaboración de tamales para el 2 de febrero es una cadena productiva compleja. Desde el molino que procesa el nixtamal hasta el comerciante que trae la hoja de maíz y el chile, miles de familias en nuestro municipio dependen de este ciclo.

Bajo una óptica técnica, esta «economía de barrio» es la que amortigua los efectos de la cuesta de enero. Defender la labor de estos pequeños productores es reconocer que la estabilidad social de La Paz se construye desde abajo. Si bien el precio de los insumos (manteca, harina y carne) ha sufrido los embates de la inflación nacional este 2026, el emprendedor necense ha demostrado una capacidad de resiliencia notable, ajustando márgenes para no perder la clientela tradicional. El gobierno municipal tiene aquí una oportunidad: más que una labor de fiscalización, el comercio tradicional requiere de ordenamiento y seguridad para que el flujo de efectivo se quede en nuestras propias colonias.

Identidad que se saborea

La Candelaria en La Paz no es solo un compromiso religioso o social; es el recordatorio de nuestra vocación comercial. En un municipio que muchas veces se percibe como «dormitorio», estas tradiciones obligan al vecino a salir a la calle, a encontrarse en el mercado y a consumir lo que el propio vecino produce. Al final, el tamal es el pretexto perfecto para fortalecer el tejido comunitario en un año que nos exige estar más unidos que nunca.

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